Primera página

Al fin me dispongo a escribir en esta libreta tan bonita que compraste. Cada vez que mis ojos se fijaban en ella, que yacía esperando a ser abierta en el escritorio de mi habitación, me acordaba de aquello que me dijiste después de yo enviarte, como de costumbre, un poema de los míos en el que te decía, entre otras cosas, que quería tocarte entero por dentro y por fuera, cuando menos lo esperes, de todas las maneras posibles.

“No sabes lo que me gusta que nos hagas eternos”, me dijiste, y no pude sonreír más. Sí es verdad que dicen que si te enamoras de un escritor, nunca morirás. Pero para que suceda esto, el escritor debe enamorarse de esa persona y escribir sobre ella. Y tú ya sabes cómo te miro, y que desde que apareciste en mi vida no he dejado de escribir sobre ti y nosotros. No he dejado de pensar en ti. Y sin habérmelo propuesto, en cuanto me hallaba solo escribía algo, cualquier cosa que se me pasara por la cabeza, por insignificante que fuera. Y qué sorpresa, Cristian, en tan solo lo que llevamos te he dedicado más poemas de los que escribí durante todo el año pasado. No es broma. La mayoría de los poemas los escribo de noche. Noches que no duermo contigo y en las que una parte de mi cabeza se dedica a revivir lo vivido contigo aquél día, y me es inevitable plasmarlo en letras. El resto de poemas los he escrito en el tren, mi segunda casa. La primera eres tú.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s