Te quiero, evidencia universal

Me apeteces cuando confiesas estar roto,
en diez mil pedazos,
cuando no pareces un ser de otro mundo.
Me apeteces cuando dices que no lloras,
y pareces más fuerte,
cuando pareces un ser de otro mundo.

Me gustas cuando crees en todo
pero te muestras incrédulo ante mis palabras.
Me gustas cuando no le temes a nada,
pero le tienes miedo a la vida.
Me gustas cuando te muerdes el labio,
pensando qué pensaré y qué creeré.

Me cautivas porque eres vida y muerte,
hielo y fuego,
pasado y futuro,
amor y odio.
Porque sabes lo que eres
y sé que puedes serlo todo.

Te anhelo cuando eres libre,
cuando admites que podrías volar lejos
y cuando sabes que podrías hacerlo junto a otro,
pero sigues queriendo,
libre,
volar junto a mí.

Te adoro cuando haces promesas,
cuando mientes y te ríes.
cuando curas heridas regalándome tus días.
Te adoro cuando eres el escenario de mis crímenes
y porque siempre estás ahí,
aquí,
en mí.

Te quiero
porque nunca sé cómo acabar tus textos,
nunca quiero poner punto final, ni puntos suspensivos.
Así que,
coge tú el aire,
que repetimos,
sin punto final […]

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